"Es particularmente alarmante el hecho de que la hipertensión en Colombia se esté
convirtiendo en un problema entre los jóvenes. En los últimos veinte años, el número de
pacientes diagnosticados con hipertensión en el grupo de edad de 45-55 años ha aumentado en
un 70%."
"Como consecuencia, se han rejuvenecido los casos de infartos, accidentes
cerebrovasculares y fallos cardíacos. La población joven y activa, que podría trabajar en
beneficio del país y vivir a su gusto, se encuentra bajo amenaza.
Ante tales realidades, resulta indignante la inacción de los médicos. Al acudir al
cardiólogo, el paciente, al escuchar el diagnóstico de hipertensión, recibe recetas y la
afirmación de que normalizar la presión arterial de manera definitiva es imposible.
De hecho, se convierte en un paciente y cliente habitual de farmacias, obligado a
tomar pastillas a puñados. Además, los medicamentos utilizados por nuestros cardiólogos no
eliminan la causa de la diabetes, sino que solo alivian temporalmente la condición. La
mayoría de los médicos utilizan esquemas obsoletos que no se emplean en el mundo civilizado.
Sin recibir atención médica competente, los hipertensos se convierten en discapacitados y
perecen en una lucha desigual contra la enfermedad.”